martes, 3 de mayo de 2016

Campañas Radiofónicas

Una campaña es una estrategia comunicacional que pretende promover acciones de concientización y sensibilización social con relación a un tema relevante para la comunidad. La campaña es una herramienta de comunicación que se propone interpelar directamente a las personas y para ello interviene sobre los espacios públicos (calles, plazas, instituciones) y los medios de comunicación durante un tiempo determinado.



Una campaña se propone:
- Difundir una idea o una propuesta de interés para la sociedad.
- Instalar el debate sobre un tema o problema que afecta a la comunidad.
- Promover que las personas revisen alguna actitud, comportamiento o práctica para mejorar sus las condiciones de vida y la de los demás.

El formato que adoptan las campañas en radio es el spot, también llamado cuña. El spot es una pieza breve, como producciones artísticas (publicidades, institucionales y separadores). La duración de un anuncio es, en promedio, de 30 segundos. Puede ser más corto si el mensaje es claro y contundente, también puede ser más largo de acuerdo a su contenido.

Además de breve, el spot es repetitivo. El tipo de escucha que implica la radio hace necesaria la redundancia y la repetición de los contenidos para “fijarlos”  en los oídos de los oyentes. Por ello es común escuchar con mucha frecuencia un mismo spot a lo largo de la programación de una radio. 

Un spot o cuña en radio debe ser corto, concreto, completo y creativo.

Corto: En pocos segundos, la cuña tiene el desafío de ser motivadora, de ahorrar palabras y de hacer síntesis sobre la idea que desea transmitir.

Concreto: Se trata de evitar las generalizaciones y las abstracciones; de ir directamente al meollo de un asunto. Si hablamos de un problema concreto, también la solución planteada será concreta. Por ello es conveniente trabajar sobre una idea a la vez, un problema y su solución, y no marear a la audiencia con el extenso diagnóstico de una situación.  

Completo: En ese breve tiempo, debemos compilar toda la información necesaria para cumplir con nuestro objetivo. Una campaña plantea una situación, y también da indicadores de cómo resolverla. Entonces deberá contener todos los datos necesarios para que la audiencia pueda aprovechar ese mensaje: teléfono para comunicarse, fechas, direcciones, etcétera. 

Creativo: La publicidad trabaja por memoria y la creatividad es uno de los principales registros de ella, entre miles de mensajes cada quien recuerda el que le llamó la atención. Por ello, en la producción de una campaña podemos desplegar todos los recursos del lenguaje radiofónico para generar producciones atractivas. Podemos utilizas voces, informaciones, dramatizaciones, música, testimonios, humor, preguntas y cualquier otro recurso que sea útil para contar lo que queremos decir. 

 Finalmente, nuestro spot necesita un remate: el cierre es el momento en que reforzamos la idea.
Se recomienda pensar una frase pegadiza, que se quede en la memoria. Puede ser una consigna, una rima, un juego de palabras, un refrán adaptado. Este cierre es habitualmente conocido como slogan. 
El cierre de una campaña está acompañado además por la firma de la organización o colectivo de personas que la lleva adelante y puede contener información para contactarla: teléfono, correo electrónico o el sitio web. Es importante que esos datos sean los más cercanos posibles (en el sentido geográfico) a la comunidad destinataria. 

El Spot o cuña radial es un montaje sonoro en el que intervienen palabras, melodías y efectos de sonido ensamblados de modo que el resultado es un mensaje global, claramente identificable por el oyente.

Son buenos para:
*Recordar algo
*impulsar una acción

Ventajas:
*Son económicos. Pueden ser producidos casi sin costo
*Son rápidos de producir
*Son fácilmente adaptables a nuestra comunidad si se realizaron en otro lugar

Están formados por: 
*La llamada de atención
*La presentación de la situación/hecho
*Argumentación a favor de…
*La apelación al oyente

Características que lo identifican:
*Es un espacio de corta duración dedicado a la difusión de un mensaje. Suelen durar entre 20 y 40 segundos
*Es un mensaje que ha sido preparado y grabado previamente para su emisión en diferentes programas y emisoras
*Está formado por frases que aparecen acompañadas de música o algunos efectos sonoros
*Tienen autonomía absoluta (una estética propia) en relación al resto de la programación de la emisora.

Se basan en:
*El jingle/la música
*La dramatización o las escenas de la vida cotidiana
*Los testimonios de distintas personas que pueden ser expertos, artistas, famosos
*La idea de problema/solución
*Una comparación
*Lo informativo
*El humor

sábado, 30 de abril de 2016

Lenguaje radiofónico

La radio como medio de comunicación tiene sus propias características que determinan potencialidades y limitaciones en la manera en que se produce y se consume. La radio trabaja con sonidos y una de sus más grandes y maravillosas ventajas tiene que ver con la imaginación, con el hecho de que quien escucha tiene la oportunidad de completar el sentido, de construir una imagen propia, de proyectar en su cabeza infi nidad de tonos “rojos” al escuchar esa palabra. Esa oralidad la hace también absolutamente democrática: su acceso no requiere de ningún conocimiento o saber específi co. Además, la radio es un medio económico, tanto para la producción como para el consumo. Es más fácil, rápido y barato producir radio que hacer televisión. Y también es más fácil acceder a una radio a pilas que a un televisor o a la compra frecuente de un diario. Por otro lado, la radio es un medio de compañía que nos permite realizar otras actividades mientras la escuchamos, sin la necesidad de dedicarle toda la atención. Sin embargo, esto se puede convertir en una desventaja: la dispersión. La radio no se puede retroceder como la hoja de un diario. Por eso los mensajes radiofónicos deben tener cierto nivel de redundancia que no está presente en los medios de comunicación donde uno puede leer. Por último la radio es inmediata. Nos permite enterarnos de las cosas en el mismo instante en el que suceden. Es accesible, la pueden escuchar muchas personas a la vez y, además, es un medio transportable. Por estas razones, y otras más, la radio es parte de la vida cotidiana de las personas. Informa, opina, entretiene, acompaña, enseña, promueve y silencia. Por ello, la radio no sólo es un medio de comunicación, es un actor social que vehiculiza determinados objetivos políticos, económicos y culturales.

La radio puede ser la herramienta que nos permita expresar lo que nos proponemos. Podemos transformar lo que pensamos y deseamos en un sonido. La radio, como medio de comunicación, tiene su propio lenguaje compuesto por músicas, palabras, sonidos y silencios. A través de estos cuatro elementos, y sus posibles combinaciones, podemos crear infinidad de imágenes sonoras, de manera sencilla y económica.

La música 
La música es un elemento vital que apela directamente a nuestros sentimientos y emociones y en la radio cumple diversas tareas.  Por un lado, la música tiene una función ambiental y descriptiva: nos permite trasladarnos por variedad de lugares y tiempos. Podemos generar distintos ambientes y ritmos con sólo una melodía.  Además, nos hace soñar despiertos: como en nuestra vida cotidiana, la música en la radio tiene la enorme capacidad de crear climas emotivos, provocar sensaciones y convocar recuerdos. Por otro lado, la música posee una función organizativa: puede separar un momento de otro, o dos secciones de un programa. También trabaja como identificador de un segmento particular. Muchas veces, la variedad entre ritmos y estilos musicales le proporciona atracción a un programa o programación radiofónica.  En radio, llamamos cortina al tema que se utiliza de fondo para ilustrarsituaciones o secciones. En cambio, llamamos tema musical a la canción que se emite entera o casi sin interrupciones. 



Los efectos de sonido 
Generalmente se utilizan para crear ambientes, describir acciones o llamar la atención de las personas que nos escuchan. Los sonidos tienen una capacidad narrativa increíble: nos ayudan a relatar historias sin usar palabras; nos permiten describir situaciones, completarlas o ilustrarlas, incentivando la imaginación del oyente. Sin embargo, no es necesario que todas las acciones que acontecen en la radio tengan su correspondiente sonido. Si no se provocaría un embotellamiento de ruidos que aturdirían al oyente. Por ello, es conveniente seleccionar los sonidos más estratégicos a la hora de contar una historia.



Voces y palabras 
La voz informa, relata, dialoga, acompaña, explica, opina, seduce. La voz es nuestra presencia en la radio y cada una adquiere un significado especial, dependiendo de la intención comunicativa que se le imprima a cada palabra. A través de las variaciones de tono, volumen y velocidad podemos jugar y experimentar distintas interpretaciones de nuestra voz.  En la sociedad y en los medios comerciales se han instalado parámetros o modelos de voz. Son tendencias y debemos ser críticos con eso. La voz es parte de la identidad e individualidad de cada persona. Y eso en la radio marca nuestra subjetividad.  Por lo tanto, no existen voces habilitadas para hablar en radio. Todas tienen derecho a expresarse.



El silencio 
En un medio de comunicación que suena todo el tiempo, el silencio juega un rol fundamental: nos permite expresar atención, suspenso o reflexión. Genera misterio y expectativa. Si hacemos una breve pausa antes de decir algo, quien nos escucha inmediatamente comprende que lo que continúa es importante. El silencio es la reflexión luego de un pensamiento. Es un misterio, una tensión. Lo fundamental es que esos silencios sean voluntarios. Cuando no es así, porque el operador no prestó atención o se “colgó”  la compactera, el silencio se transforma en un bache. El bache es el silencio inesperado, una falla que puede evitarse. En cambio la pausa es un recurso dramático, es el silencio pensado y pautado, con el objetivo de subrayar una frase o una situación. Como todo recurso expresivo, hay que saber dosificarlo.




*Fragmentos del Módulo de Formación Específica, Comunicación Comunitaria del Programa de Capacitación y Fortalecimiento para Organizaciones Sociales y Comunitarias, Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Buenos Aires

martes, 29 de marzo de 2016

Video "La Radio" Canal Encuentro

En el medio se mete en la cocina de las noticias para saber dónde estamos parados al leer el diario,escuchar la radio o mirar la tele. Conduce Gisela Busaniche.

Repasamos la historia de la radio y sus características y alcances. ¿Cuál fue su función en sus inicios, y por qué cambió? Cómo luchan las radios más pequeñas para sobrevivir a las señales de los grandes medios.


jueves, 17 de marzo de 2016

Historia de la radio en la Argentina

La aventura inicial

La mayoría de los estudiosos del tema coinciden en que, si bien en 1920 el invento de Guglielmo Marconi era ya en Estados Unidos y en Europa una herramienta usual de la radiotelefonía (comunicación interpersonal con fines privados o bélicos), le cabe a la Argentina el rol de pionera en la radiodifusión. Fueron el médico Enrique Telémaco Susini, junto a otros tres estudiantes: Miguel Mujica, César J. Guerrico y Luis Romero Carranza quienes el 27 de agosto, tras cumplir la hazaña de convertir a la radio en un incipiente medio de comunicación masivo, se ganaron el histórico apodo de "Los locos de la azotea". A través de la transmisión en vivo desde el Teatro Coliseo de la ópera Parsifal de Richard Wagner, nacían Radio Argentina –la primera emisora del país– y un público conformado por apenas unos cincuenta radioaficionados.



Ya en esa primera década de su historia, la radio ofrecía de manera incipiente los géneros y formatos que la habrían de caracterizar posteriormente. En 1921, la transmisión de música clásica se convertía en un hecho de frecuencia casi diaria. Al año siguiente, la noticia cotidiana ganaba espacio con la transmisión en vivo de la asunción de Marcelo T. de Alvear como presidente de la República. En septiembre de 1923 entraba el boxeo, con la célebre "pelea del siglo" entre Luis Ángel Firpo (a) El Torito de las Pampas y Jack Dempsey desde el Polo Grounds de Nueva York y en octubre del año siguiente lo hacía el fútbol, con un partido disputado por uruguayos y argentinos. Alrededor de esa fecha también – algunos estudiosos señalan que un poco antes– se ponían al aire los primeros reclames (el galicismo denominaba así a los avisos publicitarios). Hacia el final de la década nacía el radioteatro, cultor inicial de la vertiente criollista y nativista de delgado hilo argumental, centrado en canciones y payadas. El origen se atribuye hoy a Francisco Mastandrea con La caricia del lobo, éxito que continuará Andrés González Pulido con su conjunto Chispazos de tradición y que luego concretará expresiones más rigurosas con dramas históricos y escenas nativas de Arsenio Mármol y Héctor P. Blomberg.

A la pionera Radio Argentina, se sumarían en breve: Radio Cultura, Radio Sud América, LOU Radio Brusa (hoy Excelsior), Radio Libertad (hoy Mitre), Radio Casa América, Radio Grand Splendid (hoy Splendid) y Radio Nacional (luego Belgrano). En 1924 surgía en Rosario "la primera emisora cerealista del país", mientras se producía una de las innovaciones tecnológicas más radicales: la introducción de los parlantes, modificando sustancialmente las condiciones de escucha. El aparato receptor se ganaba así un lugar importante en el hogar, reuniendo a su alrededor a la familia entera. En tres años, el número de aparatos había crecido de manera sorprendente y surgían ya los primeros conflictos que llevaron a reglamentar la frecuencia de emisión entre 1925 y 1929.

Los años 30 acentuarán esta tendencia a la expansión. Al éxito de Splendid y Belgrano se suma Radio El Mundo en 1935 con un edificio monumental de siete estudios y dos auditorios, mientras el empresario Jaime Yankelevich crea desde Belgrano las primeras transmisiones en cadena. Las revistas especializadas: La canción moderna y Radiolandia dan cuenta de este auge.

A la vez el radioteatro amplía su temática extrayendo asuntos de la producción folletinesca, donde abundaban huérfanos, madres solteras, grandes villanos y amores imposibles pero eternos. Por su parte, hacia fines de la década, el deporte había consolidado su audiencia y Alfredo Aróstegui ponía al aire El Relato Olímpico, en tanto que Tito Martínez Delbox creaba Gran Pensión El campeonato que mantendría su vigencia por más de diez años. Las voces de Horacio Belbo y Ricardo Lorenzo "Borocotó" con sus relatos de fútbol y boxeo atrapaban a la audiencia de entonces.
El público se segmentaba de acuerdo con la edad, el sexo y la extracción social. Crecía por entonces el género infantil, mientras se posicionan las historias policiales y la comedia breve para el gusto adulto.

En 1937 inició sus transmisiones Radio del Estado desde el entrepiso del Palacio de Correos y Telégrafos y sin emitir publicidad comercial. Ante la demanda de un aporte mayor a la cultura, llevó adelante un proyecto innovador para la época: la "Escuela de aire", que permitía la escucha de programas elaborados por el Ministerio de Educación en todos los establecimientos públicos del país.

Familia, fútbol, tango

Hacia 1940 la radiofonía argentina ya había alcanzado un importante desarrollo económico y un impacto comunicativo incomparable. La campaña electoral de 1946 tuvo a la radio como escenario de difusión de las ideas políticas, convirtiéndose en herramienta de propaganda y de construcción de la opinión pública, no siempre bien vista por todos.

El radioteatro continuaba ganando adeptos, en especial por parte del público femenino que seguía fielmente las voces y peripecias sentimentales de Oscar Casco, Hilda Bernard, Susy Kent, Rosa Rosen, Eduardo Rudy, Jorge Salcedo o Julia Sandoval, con guiones de Abel Santa Cruz, Nené Cascallar y María del Carmen Martínez Paiva.

En 1940 debuta Niní Marshall con Cándida y Catita, iniciadoras de una extensa lista de personajes que se tornarían inolvidables. Tres años más tarde la Dirección Nacional de Radiodifusión prohibirá sus actuaciones por considerar que “tergiversaban el correcto idioma”. Niní volverá a la radio en 1954.

A propósito del humor, en 1944 salía al aire por primera vez Felipe, el célebre personaje de Luis Sandrini, que tendría una vigencia ininterrumpida de veintitrés años, secundado por Juan Carlos Thorry, Tincho Zabala o Magacha Gutiérrez, entre otros. Diversas figuras protagonistas de la risa fueron también Pepe Arias, el dúo Buono–Striano, Juan Carlos Mareco (a) Pinocho y Pepe Iglesias (a) El Zorro.



Los programas musicales continuaron siendo un número fuerte, aunque volcados por entonces hacia géneros más populares que la música clásica. Las orquestas típicas, las de jazz, los solistas de moda y hasta el recitador eran los ingredientes esenciales de un buen show radiofónico. Son además años de crecimiento del folklore. Antonio Tormo, que en 1937 integraba La tropilla de Huachi Pampa, imponía el gusto mayoritario en su programa El Fogón de los Arrieros.

Enrique Santos Discépolo, en tanto, con su personaje Mordisquito se convertía en un emblema incuestionable de la época, a través del diálogo imaginario con ese personaje que no reconocía las conquistas sociales del peronismo. El ciclo, de gran éxito, se vio interrumpido con la muerte del autor ya concluida esta década en la que el Estado Nacional había recuperado todas las licencias de manos privadas y extendido la creación de nuevas emisoras en el interior del país.
Los años 50 corrieron paralelos al nacimiento de la TV, que sería con el andar del tiempo y antes de conformar cada medio su público, su principal competidora. Así fue como Radio Belgrano pasó a ser LR3 Radio Belgrano Televisión.

La muerte de Evita dejó testimonios en la radiodifusión. Durante los 16 días siguientes no se escuchó más que música sacra y se impuso la costumbre de evocar la hora del deceso con la expresión: "Son las 20.25, hora en que Eva Perón pasó a la inmortalidad."

En octubre de 1953 el Parlamento promulgó la Ley 14.241, la primera en el campo de la radiodifusión sancionada con el Congreso en funcionamiento.
Esta década centró su atención en la programación familiar. Los Pérez García será uno de los productos de mayor audiencia del horario nocturno y conservará ese lugar de prestigio durante muchos años. La clase media argentina aprendió así a “ver” sus propios conflictos cotidianos a través de la radio y le entregó su fidelidad. La audición de Jabón Federal por Radio Belgrano, se centró también en esta franja de público, alcanzando el primer lugar en la preferencia de los oyentes.
La música de entonces se focalizó en el folklore (con propuestas como El Rancho 'e la Cambicha) y fundamentalmente en el tango, que consagraba a intérpretes populares como Alberto Castillo. Alejandro Romay, por su parte, animaba Lluvia de estrellas, el que a su vez competía con Una cita con el tango y Mundo de tango.

Los programas cómicos, que ya habían consolidado un camino en décadas anteriores, se impusieron con holgura. Son los años de Los cinco grandes del buen humor (con Rafael Pato Carret, Jorge Luz, Juan Carlos Cambón, Zelmar Gueñol y Guillermo Rico), de La Revista Dislocada de Delfor Discasolo y Aldo Cammarota en Radio Argentina (el primer programa donde la publicidad se integraba al clima risueño y chispeante de la audición).

El radioteatro, en tanto, pugnaba por conservar su audiencia femenina, que comenzaba a serle disputada por la televisión. A los nombres de los guionistas de la década anterior, se sumaron los de Alberto Migré, Celia Alcántara y Alma Bressán.

El deporte sumó también nuevas voces y estilos: Fioravanti, el campechano Lalo Pelliciari y Luis Elías Sojit con su programa de automovilismo: Coche a la vista.
La modificación tecnológica más importante se sitúa en 1956, con la llegada a la Argentina de las primeras radios portátiles a transistores, hecho que volvería a modificar las condiciones de escucha. Así el aparato receptor se desplazaría con el oyente, fortaleciendo las condiciones de fidelidad, ya sea a una emisora o a una voz en particular.

A partir de 1957, con la nueva reglamentación de la radiodifusión, el medio entró en un terreno complejo. La censura y el cuidado de los contenidos en los programas se convirtieron en una práctica frecuente.

La renovación entre luces y sombras

Al comenzar la década del 60, ya se han registrado cambios sustanciales. En primer término, los elencos estables y las orquestas exclusivas de las emisoras son absorbidos por la televisión, que además ha ganado la batalla por la ficción folletinesca. Los programas en vivo tienden a menguar; la información y la música se convierten en protagonistas del discurso radiofónico. El medio se posiciona cómodamente en el horario matutino, franja a la que recurre una audiencia ávida de obtener noticias recientes de primera mano.

En cuanto a la estética, se impone un código más informal y cómplice, en el que destacan Fontana Show, La Gallina Verde, El Diablo Cabo y a partir de 1967 Rapidísimo de Héctor Larrea, un clásico de largo aliento. También en el espectro informativo cabe citar el alto impacto de Ariel Delgado desde Radio Colonia en Uruguay. Su clásica frase: "Hay más informaciones para este boletín" puso en vilo en más de una ocasión a la audiencia argentina, que se las ingeniaba para sortear la censura militar impuesta por la dictadura de Onganía.



En el género musical triunfaron propuestas como La Cabalgata Musical Gillette que puso al aire por primera vez una canción de los Beatles, por entonces denominados "Los escarabajos". El sector juvenil se inclinó también por propuestas como Música en el Aire o Escalera a la fama, en tanto que el repertorio folklórico encontró en Argentinísima de Julio Márbiz o El mundo de la guitarra de Antonio Carrizo vehículos notables para su propia difusión.

La información deportiva ganó con nuevas voces y figuras, entre las que cabe mencionar a Andrés Rouco y Lisandro González Longhi con Carburando, Carlos Legnani con Campeones en el camino y la dupla Oscar Gañete Blasco – Pérez Trigas con Emoción en las rutas.
La gran innovación de los años 70 es la aparición de las emisoras de frecuencia modulada, más conocidas como FM. Su irrupción divide el espectro radiofónico, estableciendo la dicotomía: AM–información/ FM– música, antítesis que irá desapareciendo con el paso del tiempo.

En 1972, a partir de la promulgación de la Ley Nacional de Telecomunicaciones, se crea el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), que pasa a depender al año siguiente de la Secretaría de Prensa de la Presidencia.

Un sensible cambio de estilo se produce en las figuras de locución: los tonos bajos, sugerentes y casi susurrantes cautivan la escucha nocturna que la FM recupera para la radio, disputándole público joven a la televisión. Es la consagración de Nora Perlé, Betty Elizalde, Nucha Amengual y Graciela Mancuso, figuras femeninas a las que se suma el estilo pausado de Omar Cerasuolo o de Juan Alberto Badía.
La noche gana con programas como Modart en la noche, Imagínate, Las 7 lunas o La noche con amigos.

Desde la perspectiva informativa general a los nombres de Cacho Fontana y Antonio Carrizo se suman los de Víctor Sueiro, Julio Lagos, Mario Mactas y el más innovador de la década: Hugo Guerrero Martinheitz, (a) El Peruano Parlanchín, con su original El show del minuto.
La dictadura militar a partir de 1976 impuso su control sobre los medios de comunicación y la censura se instauró también en la radio. Listas negras, nombres prohibidos, asuntos eludidos y músicos cuya obra no podía ser difundida, se convirtieron en prácticas habituales. Nuevamente Ariel Delgado desde el vecino Uruguay les permitió a los argentinos saber qué estaba ocurriendo en su propio país. En medio de tanto silencio, una figura como la de José María Muñoz, (a) El relator de América, que había cambiado en las décadas anteriores el estilo de las transmisiones deportivas con un sello profesional y único, borraba con el codo lo escrito con la mano. En el marco del Mundial de Fútbol 78, durante la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, asumió una actitud harto complaciente con la dictadura, postura que reafirmaría en el mundial juvenil 79.

En 1980 se aprobó el Decreto/Ley 22.285 sobre radiodifusión, que –entre otras cosas– extendía las licencias a quince años con prórroga de diez más, convertía al COMFER en un ente autárquico e integraba al mismo tres miembros de las Fuerzas Armadas y dos representantes de las empresas privadas.

Los últimos años

El retorno a la democracia trajo nuevos aires a la radio, que adoptó un carácter más frontal, con información al instante y un amplio lugar para la opinión y el debate. En este espacio se convirtieron en clásicos: Magdalena Ruiz Guiñazú, Santo Biasatti, Román Lejtman, Alfredo Leuco, Diego Bonadeo y Néstor Ibarra.

Algunos programas de entonces se convertirían en emblemáticos de esa época, por el alto nivel de ideas, de producción o de creatividad: "Sin Anestesia" de Eduardo Aliverti, "Sueños de una noche de Belgrano" con Jorge Dorio y Martín Caparrós, "Ciudadanas" de Ana María Muchnik o "Historias en estudio" de José M. Pasquini Durán señalan algunos de los hitos más altos alcanzados por la radio entre 1984 y 1985.

También el humor volvió a ocupar un lugar destacado en el aire. A partir de 1987 Alejandro Dolina convocó a una audiencia creciente con "Demasiado tarde para lágrimas", combinando risa y desenfado con la profunda reflexión humanista.
En el deporte el brillo recayó sobre Víctor Hugo Morales, quien primero en Radio Mitre y luego en Continental, marcaría un estilo de relato signado por la mixtura de la cultura clásica con el periodismo deportivo.



Los 90 se vieron en la encrucijada de un doble movimiento, signado por las direcciones encontradas entre la mega concentración de las empresas periodísticas con la administración de varios medios a su cargo, y la proliferación de los micro–medios: radios de baja potencia de alcance local y comunitario. En esa tensión proliferarían también las FM que renovaron la estética radial, destacándose, entre otras: Rock and Pop, FM 100, Horizonte, Feeling y Aspen. Crecieron asimismo las denominadas "radios de segmento", es decir, aquellas con un público muy sectorizado, como por ejemplo: FM Tango o FM Clásica. Nuevas voces: Lalo Mir, Elizabeth Vernacci, Mario Pergolini, Boby Flores, Marcela Feudale, Ari Paluch, Roberto Pettinato, se ganaron su lugar a fuerza de personalidad, carácter e innovación.

Hoy la radio ocupa un espacio por derecho propio. Ya no se plantea competir con la televisión porque supo conquistar un sitio imprescindible en la vida cotidiana: ritmo informativo, "walkman" o escucha en el auto, acompañamiento, diversión, actualidad. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han abierto también otros canales a través de Internet y hacen posible que un programa emitido en una localidad de nuestro país pueda ser escuchado con calidad y alta fidelidad en otros lugares del mundo.

Fuente: http://www.argentina.gob.ar/informacion/cultura/111-radio-historia-y-presente.php