La radio como medio de comunicación tiene sus propias características que determinan potencialidades y limitaciones en la manera en que se produce y se consume. La radio trabaja con sonidos y una de sus más grandes y maravillosas ventajas tiene que ver con la imaginación, con el hecho de que quien escucha tiene la oportunidad de completar el sentido, de construir una imagen propia, de proyectar en su cabeza infi nidad de tonos “rojos” al escuchar esa palabra. Esa oralidad la hace también absolutamente democrática: su acceso no requiere de ningún conocimiento o saber específi co. Además, la radio es un medio económico, tanto para la producción como para el consumo. Es más fácil, rápido y barato producir radio que hacer televisión. Y también es más fácil acceder a una radio a pilas que a un televisor o a la compra frecuente de un diario. Por otro lado, la radio es un medio de compañía que nos permite realizar otras actividades mientras la escuchamos, sin la necesidad de dedicarle toda la atención. Sin embargo, esto se puede convertir en una desventaja: la dispersión. La radio no se puede retroceder como la hoja de un diario. Por eso los mensajes radiofónicos deben tener cierto nivel de redundancia que no está presente en los medios de comunicación donde uno puede leer. Por último la radio es inmediata. Nos permite enterarnos de las cosas en el mismo instante en el que suceden. Es accesible, la pueden escuchar muchas personas a la vez y, además, es un medio transportable. Por estas razones, y otras más, la radio es parte de la vida cotidiana de las personas. Informa, opina, entretiene, acompaña, enseña, promueve y silencia. Por ello, la radio no sólo es un medio de comunicación, es un actor social que vehiculiza determinados objetivos políticos, económicos y culturales.
La radio puede ser la herramienta que nos permita expresar lo que nos proponemos. Podemos transformar lo que pensamos y deseamos en un sonido. La radio, como medio de comunicación, tiene su propio lenguaje compuesto por músicas, palabras, sonidos y silencios. A través de estos cuatro elementos, y sus posibles combinaciones, podemos crear infinidad de imágenes sonoras, de manera sencilla y económica.
La música
La música es un elemento vital que apela directamente a nuestros sentimientos y emociones y en la radio cumple diversas tareas. Por un lado, la música tiene una función ambiental y descriptiva: nos permite trasladarnos por variedad de lugares y tiempos. Podemos generar distintos ambientes y ritmos con sólo una melodía. Además, nos hace soñar despiertos: como en nuestra vida cotidiana, la música en la radio tiene la enorme capacidad de crear climas emotivos, provocar sensaciones y convocar recuerdos. Por otro lado, la música posee una función organizativa: puede separar un momento de otro, o dos secciones de un programa. También trabaja como identificador de un segmento particular. Muchas veces, la variedad entre ritmos y estilos musicales le proporciona atracción a un programa o programación radiofónica. En radio, llamamos cortina al tema que se utiliza de fondo para ilustrarsituaciones o secciones. En cambio, llamamos tema musical a la canción que se emite entera o casi sin interrupciones.
Los efectos de sonido
Generalmente se utilizan para crear ambientes, describir acciones o llamar la atención de las personas que nos escuchan. Los sonidos tienen una capacidad narrativa increíble: nos ayudan a relatar historias sin usar palabras; nos permiten describir situaciones, completarlas o ilustrarlas, incentivando la imaginación del oyente. Sin embargo, no es necesario que todas las acciones que acontecen en la radio tengan su correspondiente sonido. Si no se provocaría un embotellamiento de ruidos que aturdirían al oyente. Por ello, es conveniente seleccionar los sonidos más estratégicos a la hora de contar una historia.
Voces y palabras
La voz informa, relata, dialoga, acompaña, explica, opina, seduce. La voz es nuestra presencia en la radio y cada una adquiere un significado especial, dependiendo de la intención comunicativa que se le imprima a cada palabra. A través de las variaciones de tono, volumen y velocidad podemos jugar y experimentar distintas interpretaciones de nuestra voz. En la sociedad y en los medios comerciales se han instalado parámetros o modelos de voz. Son tendencias y debemos ser críticos con eso. La voz es parte de la identidad e individualidad de cada persona. Y eso en la radio marca nuestra subjetividad. Por lo tanto, no existen voces habilitadas para hablar en radio. Todas tienen derecho a expresarse.
El silencio
En un medio de comunicación que suena todo el tiempo, el silencio juega un rol fundamental: nos permite expresar atención, suspenso o reflexión. Genera misterio y expectativa. Si hacemos una breve pausa antes de decir algo, quien nos escucha inmediatamente comprende que lo que continúa es importante. El silencio es la reflexión luego de un pensamiento. Es un misterio, una tensión. Lo fundamental es que esos silencios sean voluntarios. Cuando no es así, porque el operador no prestó atención o se “colgó” la compactera, el silencio se transforma en un bache. El bache es el silencio inesperado, una falla que puede evitarse. En cambio la pausa es un recurso dramático, es el silencio pensado y pautado, con el objetivo de subrayar una frase o una situación. Como todo recurso expresivo, hay que saber dosificarlo.
*Fragmentos del Módulo de Formación Específica, Comunicación Comunitaria del Programa de Capacitación y Fortalecimiento para Organizaciones Sociales y Comunitarias, Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Buenos Aires




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